San Juan 2026

Saluda de la Alcaldesa. María Beatriz Francés Pérez

María Beatriz Francés Pérez. ALCALDESA DE CASTROJERIZ

Queridos vecinos y vecinas de Castrojeriz:

Con la llegada del mes de junio, el solsticio nos anuncia el inicio del verano, y con él, nuestras queridas Fiestas Patronales de San Juan. Unas fechas muy esperadas que nos invitan a compartir momentos de alegría, reencuentros y tradición, en torno a nuestra villa, corazón del Camino de Santiago.

Este año hemos preparado una programación diversa, pensada para todos los públicos: actividades culturales, propuestas para los más pequeños, deporte, música y espacios para la convivencia vecinal. Desde el Ayuntamiento hemos querido poner en valor nuestras costumbres, sin dejar de mirar al futuro, apoyando iniciativas que revitalicen la vida cultural y social de nuestro municipio.

También quiero aprovechar estas líneas para agradecer la implicación de asociaciones, peñas y colectivos locales, cuyo entusiasmo y compromiso hacen posible que estas fiestas sean verdaderamente nuestras.

Durante estos meses, el Ayuntamiento viene realizando un importante esfuerzo inversor en la mejora y adecuación de sus infraestructuras viarias, deportivas y dotacionales. Sabemos que queda mucho por hacer, y que la amplia extensión de nuestro casco urbano nos plantea desafíos importantes, pero seguimos trabajando con la ilusión del primer día, intentando dar respuesta a las necesidades de todos nuestros vecinos, asumiendo la gran dificultad de llegar a todas ellas.

Os animo a disfrutar de estos días con responsabilidad, alegría y espíritu de comunidad, en la compañía de los vuestros y con el recuerdo de los que ya no están.

Que San Juan nos acompañe con su luz, y que las fiestas sean motivo de unión, orgullo y esperanza para Castrojeriz.

¡Felices fiestas a todos!

Castreñas y Castreño de las Fiestas

Castreñas y Castreño Mayor de Castrojeriz

ENTREVISTA A TANIA MIGUEL, PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL DE PEÑAS.

«NECESITAMOS DINAMIZAR CASTROJERIZ PARA QUE NUESTROS HIJOS QUIERAN VENIR A CASTROJERIZ Y SENTIRLO SUYO»

Tania Miguel García es la presidenta de la Asociación Cultural de Peñas de Castrojeriz, una entidad que, actualmente cuenta con 362 socios, y ha recuperado el impulso para coordinar a las peñas, fomentar la participación vecinal y dar vida al pueblo durante todo el año.

Su implicación nace del cariño por Castrojeriz y de la convicción de que, para mantener vivo un pueblo, hace falta compromiso, colaboración y ganas de crear actividades que unan a generaciones distintas. Bajo su presidencia, la asociación busca no solo apoyar las fiestas, sino también promover iniciativas que hagan del municipio un lugar más dinámico, especialmente para jóvenes y familias.

P. ¿Cómo surgió la idea de crear la Asociación Cultural de Peñas?
R. Aunque la asociación ya existía desde hace más de veinte años, había quedado prácticamente inactiva. El impulso para reactivarla surgió el año pasado, cuando, de forma espontánea, algunas personas del pueblo vimos la necesidad de organizarnos mejor y tener una interlocución más directa con el Ayuntamiento. La gente acogió muy bien la iniciativa y actualmente contamos con 362 socios.

Asociación de peñas Castrojeriz

P. ¿Qué papel cumple la asociación? ¿qué objetivos tenéis?
R. La asociación nace con una idea muy clara: agrupar a las peñas y canalizar su relación con el Ayuntamiento. Esto nos permite crear una estructura común para pedir ayudas, coordinar actividades, gestionar espacios y, sobre todo, comprometerse con la organización de eventos. Queremos poner en valor el compromiso real de las peñas para mejorar la vida en el municipio: eso implica aportar, sumar, colaborar y asumir responsabilidades.

P. ¿Quién puede formar parte de la asociación?
R. La asociación reúne a personas de edades muy distintas, incluso a niños, y no está limitada únicamente a quienes pertenecen a una peña. También puede sumarse gente que no forme parte de ninguna, porque el objetivo es que participe todo el mundo.

P. ¿Qué actividades habéis puesto ya en marcha?
R. En esta nueva etapa, la asociación ya ha impulsado varias actividades destacadas. Entre ellas, coordinamos las actividades para Santa Catalina, una fiesta que buscamos revitalizar; organizamos las pre-campanadas de Nochevieja con más de 150 participantes; también hemos trabajado en la recuperación de la Feria de la Matanza, celebrada el 8 de febrero de este año, que fue un éxito de participación pese a los nervios iniciales. También organizamos una comida de hermandad el 4 de abril, con alrededor de 250 asistentes en el polideportivo. Además, colaboramos en carnavales, chocolatadas, barras, rifas y otras propuestas destinadas a recaudar fondos para seguir organizando eventos gratuitos o de coste muy reducido.

P. ¿Cómo conseguís implicar a las peñas y repartir el trabajo?
R. La asociación ha establecido un sistema práctico: cada peña debe aportar al menos dos voluntarios cuando se necesitan manos para organizar actividades. La idea no es solo repartir mejor el trabajo, sino también premiar la implicación de quienes sí colaboran y reforzar el compromiso mutuo entre peñas y Ayuntamiento. Esta corresponsabilidad es la base para lograr unas fiestas más organizadas y una vida cultural más intensa.

P. ¿Qué proyectos tenéis en mente para los próximos meses?
R. La asociación trabaja ya en nuevas ideas para las fiestas de San Juan y otras fechas señaladas. Contemplamos organizar un tipo de Gran Prix, seguir reforzando actividades como el Vermú Torero, las charangas, el Día de Peñas o los concursos tradicionales. Este año tenemos en mente algo especial para el 12 de agosto, día del Eclipse. La intención es que cada actividad sirva para cohesionar al pueblo y, al mismo tiempo, generar recursos para futuras programaciones.

P. Uno de vuestros objetivos es activar el pueblo fuera del verano. ¿Cómo lo planteáis?
R. Queremos dinamizar la vida en Castrojeriz más allá del verano. La idea es ofrecer propuestas que animen a regresar al pueblo los fines de semana, que atraigan a familias con hijos y que den motivos a los jóvenes para quedarse o regresar. Necesitamos organizar iniciativas para que nuestros hijos quieran venir al pueblo y sentirlo suyo. Porque si ellos quieren venir, los padres vamos detrás.

P. Aproximadamente, ¿qué porcentaje de socios reside en el pueblo y cuántos socios estáis vinculados con Castrojeriz pero vivís fuera?
R. Yo diría que mitad y mitad. Hay un gran esfuerzo de las personas que por trabajo, residimos en la ciudad, pero que trabajamos por dinamizar nuestro territorio.

P. ¿Por qué decidiste asumir la presidencia?
R. Primero porque quiero a mi pueblo y mi objetivo es verlo vivo. En este caso, asumimos, con gusto, la responsabilidad de estar dispuestos a tirar del carro, dedicar tiempo y encajar, también, las críticas que llegan cuando uno se mueve y toma decisiones. Eso sí, nos gustan las críticas constructivas de las personas que también se implican, no de las personas que opinan desde el sillón de su casa.
También, hay una motivación personal muy fuerte. Queremos que nuestros hijos, y en general las nuevas generaciones, sigan teniendo razones para disfrutar Castrojeriz.

P. En tu opinión, ¿qué hace falta para fijar población en un pueblo como Castrojeriz?
R. El principal problema sigue siendo la falta de empleo, que no sea sólo estacional. Sin trabajo estable es muy difícil que la gente joven se quede, aunque también pesa la falta de algunos servicios e infraestructuras. A eso se suma el problema de la vivienda: hay poca oferta, apenas existen alquileres y los precios son elevados. Esa combinación complica mucho que nuevas familias puedan instalarse de forma permanente en el pueblo.

P. ¿Qué significa Castrojeriz para Tania Miguel?
R. Significa una infancia feliz. En mi generación, los niños realmente disfrutábamos al cien por cien del pueblo: las subidas al castillo, jugar al pilla-pilla por todos los rincones, las meriendas, las noches observando las estrellas. Recuerdo estar deseando que cosechasen y que hiciesen un montón grandísimo para lanzarnos en los montones de trigo. Íbamos mucho a Mostelares, al puente de madera y hacíamos casetas en los árboles… Creo que teníamos una relación más directa con la naturaleza, estábamos más abiertos a la comunidad. Ahora con los móviles se les ha cerrado un mundo que a nosotros nos encantaba explorar.

Esa forma de crecer en el pueblo merece ser cuidada y transmitida. Y desde la directiva de la Asociación de Peñas, estamos encantados de asumir el reto.

En la Asociación Cultural de Peñas de Castrojeriz están representadas:

La Tau; El Vicio; Las chupis; SJB; La 300; Pula Mea; La Cuba; Buen Camino; Las Chicas de Ayer; La Fusión; La Fanega; El Descontrol; Virgen del Manzano; Jarra y Pedal; El Porrón, L@s que faltaban, La Revolución, La Traca, El Kilombo, El Cárcavo; La Unión hace la Juerga; La Once; Los Despeñados; Los Empeñados y Los Sin Peña.

 

JUAN JOSÉ MEDINA MACHO. Pregonero de las Fiestas de Castrojeriz.

Hay personas que parecen haber vivido varias vidas en una sola. Juan José Medina, “Juanjo”, es una de ellas.

Cocinero de vocación temprana, viajero incansable, emprendedor, impulsor de la inclusión y la accesibilidad, apasionado de la tecnología y enamorado de Castrojeriz, su historia conmueve porque no está escrita desde el derrotismo, sino desde una obstinada voluntad de seguir, siempre, adelante.

A los 45 años, cuando la vida profesional le había llevado por los grandes escenarios de la hostelería europea, recibió un diagnóstico que le cambió la vida: retinosis pigmentaria irreversible, una enfermedad visual degenerativa que, en apenas unos años, lo conduciría a la ceguera. Pero Juanjo eligió otro verbo para nombrar su destino: “Tuve la opción de quedarme hundido llorando en un rincón o adaptarme a las nuevas circunstancias. Soy un tipo muy optimista, pues a reinventarse, toca”.

Su vínculo con Castrojeriz comenzó siendo apenas un niño. Llegó con dos años y creció entre las calles de un pueblo en el que había mucha escasez, muy diferente al que hoy conocemos.  Muy pronto, con 16 años, entendió que su vocación estaba lejos. Quería ser cocinero.

Primero llegó Madrid; después Barcelona; más tarde París, Montecarlo, Milán o Roma. Se formó en la academia de la cadena Ritz, trabajó en hoteles de referencia, obtuvo el carné de cocinero de primera y acabó construyendo una trayectoria sólida, brillante y profundamente internacional.

Juan José Medina Pregonero

También tuvo su propio restaurante, lo que le permitió conocer a celebridades como Dalí, Rocío Jurado, Montserrat Caballé o al piloto Niki Lauda. Entonces llegó la noticia, y en apenas cinco años perdió la visión.

Renunció a los fogones como centro de su profesión, pero siguió trabajando para mantener su identidad y su deseo de aportar a la sociedad. 

Reorientó su carrera, creó una empresa de distribución de alimentación y a los pocos años, cuando su experiencia personal y su conocimiento tecnológico empezaron a encontrarse, apareció una nueva misión: trabajar por la inclusión de las personas ciegas y sordociegas.

Fue entonces cuando participó en el desarrollo de herramientas pioneras de comunicación accesible, colaboró en proyectos tecnológicos y dedicó buena parte de su energía a pensar cómo hacer el mundo más comprensible para quienes no lo recorren desde los mismos sentidos.

 En su relato no hay épica impostada: hay curiosidad, inteligencia, pragmatismo y una convicción serena de que la autonomía de una persona ciega también se construye. “Todo es una adaptación. Todo el olfato se amplía, el tacto se amplía, el gusto se amplía y todo va mejorando también”. 

Ahí aparece quizá su faceta más humana. Juanjo no se ha limitado a resolver su propia vida: ha querido allanar la de los demás.

Ha trabajado en proyectos de accesibilidad aplicados al turismo, la información y la restauración; ha ideado soluciones pensadas para que una persona ciega, con baja visión o sordociega pueda orientarse, comunicarse o disfrutar de un espacio con dignidad.

Con los años, la vida lo fue trayendo de vuelta al lugar del que nunca se había ido del todo. Tras décadas de viajes, hoteles, ferias y proyectos, en 2020 regresó a Castrojeriz buscando calma, algo más de serenidad tras más de 15 años trabajando para una empresa tecnológica en Bilbao. “Cada oveja que se pierde vuelve al redil”, comenta entre risas.

Aquí abrió su casa rural, El Rincón del Chef, un nombre que enlaza sus dos grandes mundos, la cocina y la hospitalidad. En ese proyecto íntimo y local late su mirada inclusiva. Las habitaciones están señalizadas en tinta, relieve y braille; cada rincón guarda algo de su biografía: títulos, recuerdos, objetos reunidos a lo largo de una existencia intensa. No es solo un alojamiento. Es también una manera de contar que la accesibilidad no es un añadido, sino una forma de entender la acogida. Y todo eso cobra aún más sentido en el lugar al que siempre ha regresado, porque, como dice él, “No soy hijo predilecto, pero es mi pueblo predilecto”. 

 En Castrojeriz, además, esa vocación se ha vuelto cercana y tangible. En colaboración con la asociación Infanzones y el Ayuntamiento de Castrojeriz ha participado en talleres con niños para mostrarles que la ceguera no equivale a la incapacidad.

Él mismo lo resume con una frase que condensa toda su filosofía: “Ser ciego no es sinónimo de ser un inútil”. Les ha enseñado a leer el braille, a usar un bastón, a comprender el mundo desde otra percepción. Quienes lo escuchan no reciben solo una lección sobre discapacidad: reciben una lección sobre respeto, ingenio y empatía. 

Castrojeriz es para Juanjo ese paisaje afectivo al que está ligado de por vida. Le emociona su energía, su longitud abierta al Camino de Santiago, la memoria de las calles de barro de la infancia, la sorpresa que se llevó el año que pusieron las primeras farolas o abrieron las piscinas… toda esa evolución que ha visto, y sentido, en más de medio siglo. 

Entre sus lugares favoritos aparecen la plaza, entrañable y viva; el castillo, vigilante sobre el horizonte; las cuevas, donde vivían algunos de sus amigos de la infancia, y que de niño le parecían casi mágicas por su temperatura y su silencio; y, de una forma muy especial, la colegiata.   

“El ambiente mágico de una misa solemne en la colegiata, con órgano”, forma parte de esos recuerdos que no envejecen. También siente como propia la silueta del convento de San Antón, uno de los hitos más singulares del Camino y en el que colaboró con una placa adaptada, y todo cuanto en el pueblo merezca ser cuidado, restaurado y compartido con respeto.

Su espíritu rebelde e inconformista le hace mostrarse crítico con las carencias de Castrojeriz. “En el pueblo ofertamos cada día 500 camas, pero faltan negocios de restauración que den de comer a la gente; en este aspecto, debemos hacer algo porque somos un pueblo que tiene que dar servicio. Yo me ofrezco el primero en asesorar, de forma altruista, a nuevos hosteleros que quieran establecerse en el municipio”.

Así es la historia de nuestro pregonero de las Fiestas de San Juan 2026: Juan José Medina, una persona inquieta y, ante todo, inspiradora…

En él conviven el profesional que conquistó cocinas exigentes, el hombre que tuvo que aprender a nombrar de nuevo su futuro cuando perdió la vista y la persona generosa que hoy convierte su experiencia en servicio para otros.

Su recorrido vital demuestra que adaptarse no es resignarse, sino encontrar otra manera de seguir siendo uno mismo. Y también nos recuerda algo esencial: que la inclusión no empieza en la tecnología ni termina en una normativa, sino en la voluntad de mirar —o de comprender— a los demás con amplitud.

Juanjo, que ha vivido dos vidas en una, lo expresa así: “Estoy orgulloso de mis dos vidas, he disfrutado en dos dimensiones, una viendo y otra sin ver”.  

 

Cartel de Fiestas
Cartel Fiestas de San Juan 2026

Cartel Fiestas de San Juan 2026 de Castrojeriz

PROGRAMA  DE FIESTAS SAN JUAN 2026